El sábado 14 de marzo de 2026, miembros del liderazgo del Minián Hebraica recibimos un mensaje formal informando que una reunión pacífica organizada de manera privada por la esposa de la rabina, sin promoción alguna, para que una docena de amigas se juntaran en mesas al lado del sector pileta —una reunión entre amigas para preparar platos de séder en mesas extra en la zona de la pileta— quedaba prohibida por el club (enlace a evidencia aquí). Tras nuestra firme respuesta, en la que señalamos la ilegalidad de dicha medida ante el Director Ejecutivo, la prohibición fue levantada y la esposa pudo reunirse con sus amigas junto a la pileta.
No obstante, este hecho marcó un punto de inflexión: es la primera vez que se nos ordena no realizar una reunión. Esto se suma a reiterados intentos, desde el 26 de enero de 2026 hasta hoy, por parte de la Comisión Directiva y el Comité Ejecutivo, de impedir que el Minián organice o difunda información sobre sus encuentros.
Amamos Hebraica, muchos de nosotros somos socios vitalicios y respetamos profundamente sus tradiciones. Hemos cumplido casi perfectamente con los protocolos de autogestión, difundiendo nuestras actividades e indicando en cada anuncio que son autogestionadas por socios, adaptando nuestro logo cuando se nos solicitó, siguiendo los procedimientos para el uso de espacios comunes para actividades formales, y evitamos actividades que compitan con las oficiales. Asimismo, hemos contribuido positivamente a la vida institucional, incorporando nuevos socios, generando actividades en horarios en los que no hay propuestas formales y brindando acompañamiento a socios en situaciones de necesidad.
En este contexto, no podemos aceptar intentos de:
• impedir el ejercicio de nuestros derechos a practicar y difundir nuestra religión, en el marco del espíritu del estatuto, colaborando con los objetivos expuestos en los Artículos 1, 2, y 3 del estatuto;
• limitar nuestro derecho a reunirnos pacíficamente;
• tratarnos de manera diferente al resto de los socios;
• interpretar el estatuto de forma restrictiva para limitar derechos constitucionales;
• intervenir incluso en nuestras comunicaciones privadas.
Por lo tanto, solicitamos:
• que se garantice al Minián el mismo trato y los mismos derechos que a todos los socios;
• que se reconozca nuestro derecho a practicar y difundir el judaísmo;
• que toda comunicación o requerimiento sea realizada por escrito mediante canales formales.
Sin otro particular, saludamos a ustedes atentamente,